Jerarquía de Mitigación

La jerarquía de mitigación es una herramienta que guía a los usuarios a limitar, en la medida de lo posible, los impactos negativos sobre la biodiversidad producidos por proyectos de desarrollo. Se centra en implementar las mejores prácticas para evitar y minimizar los impactos negativos, y a continuación restaurar áreas no usadas por el proyecto, antes de considerar finalmente la compensación de los impactos residuales.

La jerarquía de mitigación es fundamental para todos los proyectos de desarrollo que tengan como objetivo una pérdida neta cero (NNL, por sus siglas en inglés), un impacto neto positivo (NPI, por sus siglas en inglés) o aquellos que adoptan un enfoque neto positivo (NPA, también por sus siglas en inglés). Se basa en una serie de pasos esenciales, en secuencia, que se deben tomar a lo largo del ciclo de vida del proyecto a fin de limitar cualquier impacto negativo sobre la biodiversidad (consultar estudio de caso de impacto neto positivo en inglés: Impacto neto positivo en Madagascar para ver cómo puede funcionar en la práctica).

La jerarquía de mitigación es fundamental para todos los proyectos de desarrollo que tengan como objetivo una pérdida neta nula (NNL, por sus siglas en inglés), un impacto neto positivo (NPI, por sus siglas en inglés). TBC recientemente ha escrito la Guía transectorial para implementar la jerarquía de mitigación que proporciona orientacion práctica, métodos innovadores y ejemplos de la aplicación de la jearquía para implementar su uso de forma eficiente. Esta publicación esta dirigida a profesionales del medio ambiente trabajando en o con la industria extractiva e instituciones financieras, que son responsables de supervisar la implementación de la jerarquía de la mitigación a la conservación de la biodiversidad, y al mismo tiempo buscar un equilibrio entre las necesidades de la conservación y las prioridades para el desarrollo.

Pasos secuenciales de la jerarquía de mitigación

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1. Evitar: el primer paso de la jerarquía de mitigación consiste en adoptar medidas para evitar impactos desde el principio, como una ubicación cuidadosa, espacial o temporal, de la infraestructura o la perturbación. Por ejemplo, la ubicación de caminos evitando el paso por los hábitats críticos o naturales, o los lugares de cría de las especies clave. La prevención es a menudo la manera más fácil, más barata y más eficaz de reducir posibles impactos negativos, pero requiere que la biodiversidad sea considerada en las primeras etapas de un proyecto.

2. Minimizar: medidas tomadas para reducir la duración, intensidad y/o dimensión de los impactos que no pueden ser completamente evitados. Una minimización efectiva puede eliminar algunos impactos negativos. Los ejemplos incluyen medidas como la reducción del ruido y la contaminación, el diseño de líneas eléctricas para reducir la probabilidad de electrocución de aves o la construcción de cruces de vida silvestre en las carreteras.

3. Rehabilitación / restauración: hace referencia a las medidas adoptadas para mejorar los ecosistemas degradados o retirados después de la exposición a impactos que no pueden ser completamente evitados o minimizados. La restauración intenta devolver un área al ecosistema original que existía antes de los impactos, mientras que la rehabilitación sólo tiene como objetivo restaurar las funciones ecológicas básicas y/o los servicios ecosistémicos (p. ej., plantando árboles para estabilizar el suelo). La rehabilitación y la restauración son normalmente necesarias hacia el final del ciclo de vida de un proyecto, pero pueden ser posibles en algunas áreas durante la operación (p. ej., después de que los pozos temporales hayan cumplido con su uso).

En conjunto, evitar, minimizarrehabilitar/restaurar, sirven para reducir, en la medida de lo posible, los impactos residuales que un proyecto tiene en la biodiversidad. Sin embargo, incluso después de su aplicación efectiva, se requerirán pasos adicionales para lograr un impacto negativo total nulo o una ganancia neta para la biodiversidad.

4. Compensación de biodiversidad: medidas tomadas para compensar cualquier efecto adverso residual, después de la implementación completa de los tres pasos anteriores de la jerarquía de mitigación. Las compensaciones por pérdida de biodiversidad son de dos tipos principales: las “compensaciones de restauración” que tienen por objeto rehabilitar o restaurar el hábitat degradado y las “compensaciones de pérdidas evitadas” que tienen por objeto reducir o detener la pérdida de biodiversidad (p. ej., la degradación futura del hábitat). Las compensaciones son a menudo complejas y costosas, por lo que una mayor atención a los pasos anteriores en la jerarquía de mitigación suele ser preferible.


Acciones de apoyo a la conservación:
medidas que tienen efectos positivos sobre la biodiversidad pero que son difíciles de cuantificar. Estos resultados cualitativos no encajan fácilmente en la jerarquía de mitigación, pero pueden proporcionar un apoyo crucial a las acciones de mitigación. Por ejemplo, las actividades de concienciación pueden estimular cambios en la política gubernamental que son necesarios para la implementación de nuevas medidas de mitigación, la investigación sobre especies amenazadas puede ser esencial para diseñar medidas de minimización efectivas o la creación de capacidad podría ser necesaria para que las partes interesadas locales se comprometan con la implementación de compensaciones de biodiversidad.